Viajes y viajeros por la Sierra de Albarracín



Javier Hernández Gracia

Un libro construido con una concienzuda trama docu­mental y con las metodologías propias de un estudio científi­co. son el resultado de este traba­jo que fue ayer presentado en el Centro Aragonés de Madrid. El hombre plagado de necesidades en lo divino y humano ha tenido la inquietud de viajar y lo ha he­cho desde su inmensa capacidad de adaptación al medio. Los dis­tintos periodos que el hombre ha forjado en la historia tienen un componente viajero, probable­mente la curiosidad bien entendi­da sea una de las mejores virtudes que atesora el ser humano.
En los inicios, el libro relata en un recorrido magníficamente de­tallado. ideas, incipientes legisla­ciones, contenidos, regulaciones de acogida y, en resumen, lo que podemos considerar las evolucio­nes del hecho de viajar fijando distintas miradas tanto gráficas como documentales al verdadero protagonista del estudio, el terri­torio de la Sierra de Albarracín. Se hace muy intenso lo propuesto porque además el autor nos ins­truye sobre los que son espacios naturales y urbanos, e incluso -y esto es my de agradecer- en la for­ma en que el viajero de distintas épocas entiende esa necesidad de viajar. A veces épica, otras sin pri­sa y las más de las veces curiosa. Excursionismo, aventura y natu­raleza entre lo cotidiano y lo cien­tífico es otra andadura de los reco­rridos que nos brinda un estudio donde cada razonamiento bebe de una fuente que le da cimiento so­lido al lector.
Una contribución referente es la amplísima información sobre las "infraestructuras de cada mo­mento" junto con las crónicas y los relatos, una clara ventana don­de asomarse a esa evolución via­jera por una sierra como la de Al­barracín con belleza e historia a la par, figuras como Ponz o conoce­dores de la geografía aragonesa como Ignacio de Asso, junto a otros son recuperados en el reco­rrido y evolución de la partitura viajera. y multiplica junto con otros escritos y autores una opor­tunidad de conocer visiones y te­ner fehacientes datos históricos de lo que se encontraba cada es­pectador. Sin duda esta publica­ción plena de aportaciones contri­buye decisivamente a un consti­tuirse en elemento importante dentro de la historia social de la Sierra.
Quizás es el siglo XIX donde mejor se pormenorizan para el lector algunos de las impresiones que destilan los viajes, en ese si­glo viajar es un signo de distin­ción en los centros urbanos tanto de España como de Europa y es habitual, como recoge el trabajo de Víctor Manuel Lacambra Gam­bau, la visita a España de abun­dantes viajeros internacionales. El libro aporta también datos obteni­dos de hemerotecas de prensa de la época, lo que nos permite vis­lumbrar lo llamativo de estos via­jes y de las opiniones vertidas por los viajeros sobre lo visitado, en este caso la Sierra de Albarracín. cuyos parajes y la historia de la propia ciudad que da nombre al territorio no pasan desapercibidas para la curiosidad y la crónica de los viajes de la época; hay que in­sistir en la constante citación de fuentes que hace el autor a la hora de documentar viajes y viajeros.
El siglo XX posiblemente para el lector sea por proximidad en el tiempo el que más evolución en sí mismo depare. Términos como el turismo irrumpen en la manera de entender los viajes, aunque la so­lidez de este concepto llegará en la mitad del mismo, evolucionan las regulaciones de hospedaje. aunque ya nos advertía el autor al comienzo del libro que ya en tiempos de los Reyes Católicos fue un asunto que comenzó a tener normas regladas.
El libro en esa parte final reco­ge una gran número de viajeros, de cronistas y de fuentes que nos permiten conocer no solo el esta­do de las comunicaciones, tam­bién la sociología de cada pueblo e incluso cómo se van desarro­llando distintos proyectos y el proceso en el que se van encon­trando. Cuestiones que ahora puedan parecer habituales al visi­tar Albarracín. Bronchales incluso Orihuela del Tremedal por citar al­gunos lugares emblemáticos de la Sierra, pero que son proyectos con historia a sus espaldas. El libro nos permite conocer de cerca la idea de turismo del franquismo. los debates dentro del territorio aragonés, el conocer de cerca lo publicado y lo que se quedó a ve­ces en el camino y sobre todo la incorporación de colectivos, en unos casos excursionistas, en otros montañeros yen otros senci­llos viajeros anónimos.
De gran calado son también las opiniones que sobre la ciudad de Albarracín recoge la publicación y que aportan sin duda mayor énfa­sis al trabajo, importantes figuras como Ramón J Sender, Vázquez Montalbán o Luis Carandell, en suma un estudio hecho a concien­cia y con base documental que permite asomarse a la evolución del viajero, no solo en la propia génesis de esta figura, sino a su desarrollo en un territorio concre­to a la vez que de enorme belleza y rasgo como es la Sierra de Alba­rracin.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

  Actas del Simposio Manuel Polo y Peyrolón Título de la obra: Actas del Simposio Manue...