VERSOS PARA UNA TORMENTA




La soledad de esta mañana

Querido camino, no conozco mi destino,
enloquecido por tanto fuego.
Guías esta luz hacia el infinito,
te vas sin dejar nota de despedida,
sin dejar de respirar.
Te alejas sin volver la vista atrás,
tras tu leyenda, tan un sollozo de alivio
que rememora un deseo.
Bailas en el viento huidizo del otoño.
Te contemplas en el espejo de la vida que no volverá.
Renace cada mañana una nueva ilusión
que deja de lado un sueño, tu sueño.
Fiel a cada madrugada
los delirios se preparan,
sin distancias, apenas centímetros
para la pasión, para olvidar el dolor,
de la soledad de esta misma mañana.
Dedico estas notas al fracaso
de las desvencijadas ilusiones.
A las paredes olvidadas.
A las esperanzas livianas.
A las razones infundadas.
A los corazones rojos.
Huir y fluir,
entre materias sistemáticas,
orígenes sintácticos,
que desvalijan el cabal entendimiento.
Ser letra, frase y aliento.
Recopilar imágenes de lluvia frágil
mientras nos miramos atravesando lunas.
Misterio y rendijas
del ser, sentir, tener y padecer.
¿Quién fuera aroma, verbo o árbol?.
Detener el viento con un esquemático gesto
cual dulce sinfonía de los rayos musicales sonriendo.

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